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Noches poéticas (de mañana)

El poeta Ritxi Póo lleva años invitándome a participar en Noches Poéticas, encuentros que organizan entre otros Julián Borao, Mónika Nude, Javier Arnaiz, Julio González Alonso y el propio Ritxi. Asistí hace unos meses a una de esas noches con motivo de la presentación de su último poemario, Trampas al solitario (editorial Amargord), y no pude borrar de mi cara el gesto de asombro. Un auténtico espectáculo de luz y color, muy alejado de lo que yo esperaba. Oradores, rapsodas, músicos, recitadores primerizos y mucha empatía parecía ser la máxima de toda aquella gente reunida bajo una consigna: «Nos vemos en los bares». Ritxi me dijo en una ocasión que se habían juntado hasta un centenar de personas. Y sólo por el gusto de leer poesía y escuchar lo que escriben otros.

El pasado sábado me invitó al III Encuentro Noches Poéticas Bilbao, que se celebraba en el bar Dock, con la intención de juntar a «poetas, editores y dinamizadores de actividades culturales vinculadas a la poesía, llegados de Almería, Madrid, Navarra, La Rioja, Córdoba, Murcia, Badajoz, Valladolid, Vitoria y Bulgaria». Me proponía que hablase del mundo de la edición y de la gestión cultural de los que algo sé. Siempre he bordeado la poesía, más por pudor que por otro motivo. Ritxi —al que conocí hace muchos años cuando él no usaba apodo y comenzábamos ambos en esto de la escritura—, me recordó un poemario que yo había publicado y que ahora me da cierta vergüenza leer. Han pasado veinticinco años de su publicación, y si lo hiciera creo que me resultaría infantil e inmaduro.

La charla a la que acudí comenzaba a las diez y media de la mañana. Un horario de fin de semana sólo apto para los madrugadores. Las calles de un Bilbao desnudo presagiaban un encuentro sin público. Me equivoqué, como no podía ser otra manera cuando se trata de Noches Poéticas, y comenté —en una distendida alocución— que sólo la poesía es capaz de aunar así. Participé en una pequeña mesa redonda en la que se presentaron proyectos venidos desde Valladolid (Carmen G. C. traía Susurros a pleno pulmón, un espacio para gente que quiere leer), Vitoria (Elisa Rueda y su festival Poetas en mayo) y Badajoz (Tino Lobato habló de su poemario Las siete vidas del gato, mientras que José Manuel Vivas lo hizo sobre la tertulia Página 72). Por su parte, Javier Lostalé disertó sobre la poesía. Me quedo con una frase que dijo: «Sólo la creación es válida si es fruto de la necesidad». No sé si, parafraseando a Pessoa, los poetas son fingidores. Lo que sí sé es que los asistentes a Noches Poéticas están tocados por la semilla de la emoción.