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Entrevista a Sergio Arrieta

La trayectoria del escritor Sergio Arrieta (Marsella, 1961) venía marcada por la publicación de varios poemarios (“Ces jour que je t’abandonne”, “Brasero phréatique”, “Al borde del tiempo azul” y “La luz negra de tu ausencia”) y un libro de relatos (“No te llamaré soledad”). Sin embargo, la figura del conde de Lautréamont siempre le estuvo rondando. “Quería escribir una novela sobre el autor de Los cantos de Maldoror. Ningún poeta llegó ni llegará a las inmediaciones de los parajes atormentados, tétricos, surrealistas, llenos de poesía fulgurante y lúgubre que Lautréamont creó en sus Cantos.”

Adiós a Carlos Bacigalupe

Conocí a Carlos Bacigalupe antes de que me lo llegasen a presentar. Su padre, Alberto, era compañero de mi abuelo en el Club de Leones y me hablaba con orgullo de sus dos hijos, Alberto y Carlos, que habían estudiado periodismo como él —yo quería estudiarlo— y a los que escuchaba en la radio. Mi abuelo no tenía muy claro que yo debiese dedicarme al periodismo en vez de al derecho, que le parecía una carrera más acertada para un nieto con buenas notas, pero no fue capaz de quitármelo de la cabeza. De ahí que hablase con Alberto padre para que me diera algunas recomendaciones. No recuerdo si llegó a dármelas, pero sí que me presentó a sus hijos.

Lo curioso no fue lo que saqué de aquel encuentro, sino que apenas tendría contacto con sus hijos, en concreto con Carlos hasta años después. Coincidí en el periódico Bilbao, gracias a Elena Puccini, que volvió a presentarnos. Para entonces yo ya seguía su trayectoria, no sólo en la radio, sino en los artículos que escribía para El Mundo, en la edición del País Vasco —en la que curiosamente acabaría haciendo yo mis primeros pinitos como plumillas tras salir de la facultad de Leioa— y para el propio Bilbao. Supe así de su pasión por el teatro —fue uno de los artífices de los Premios Ercilla—, y de esa bilbainía clásica, muy presente en un libro que considero fundamental: Cafés parlantes de Bilbao. Además, fue el ideólogo de la colección “Bilbainos recuperados” (del que publicó su primer título, Viejo caballo de hierro, sobre el tren de La Robla), que editó durante años Muelle de Uribitarte con la ayuda de la Fundación Bilbao 700, y que se ha convertido en una referencia para quienes quieran conocer a los prohombres de la Villa, incluso a aquellos que no son tan reconocidos.

La rumorología de una pequeña ciudad como Bilbao hizo que me enterase hace poco que estaba enfermo. Ayer la propia Elena Puccini fue la encargada de anunciarme la noticia de su fallecimiento. Tenía 71 años de edad. Y ha sido cuando además de todo lo que yo sabía me he enterado de que era miembro supernumerario de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País y de que recibió múltiples premios y reconocimientos —de los que nunca hizo alarde—: el Farolillo de Papel a la mejor tarea de divulgación del libro en 1998, la Pluma de Oro al mejor libro sobre valores turísticos (por su libro Cafés parlantes de Bilbao), y el Premio Alfiler de la bufanda de Vale Inclán, en reconocimiento a su labor teatral en 2001.

En la foto aparece junto al escritor José Ramón Blanco, uno de los artífices de la editorial Muelle de Uribitarte.

Entrevista a Harkaitz Cano

El turismo, y por extensión las vacaciones, son el tema central del nuevo libro de Harkaitz Cano, un puñado de relatos que vio la luz hace dos años (“Beti oporretan”) y que se publica ahora en castellano bajo el título de “El turista perpetuo”. Traducido por el propio autor, “antes tendía a alejarme más del original, pero con el tiempo creo que me he convertido en un traductor más fiel. Tiene que ver quizás con cuestiones técnicas, pero también con el hecho de aceptarse a uno mismo y a reconocer tu propia voz en el espejo de la traducción. El título es una versión bastante libre”.

Entrevista a Andrés Tejo

Inquietud, vehemencia o creatividad pueden ser tres de los adjetivos que identificarían a este joven bilbaino que alterna su interés por la música —es profesor de guitarra y el piano, compone bandas sonoras y toca en varios grupos— y la escritura. Su pasión por esta última le ha llevado a escribir “El legado del portador”, “una saga de carácter fuerte y profundo, de intriga constante, en la que cada final de capítulo genera una incógnita que no se va a resolver a veces en la primera novela sino que podrá hacerlo en la cuarta”. La primera entrega, “Despertar”, cuenta la historia de Sarah, una chica que se queda sin madre y descubre unas habilidades que le hacen especial, incluso en Sendaris, el mundo al que se ve obligada a viajar.

“La última librería del mundo” surge del frío

En marzo Rax Rinnekangas estuvo de visita en Bilbao para buscar espacios en los que proyectar La última librería del mundo, un ambicioso proyecto vasco-finés en colaboración con la productora alavesa Sonora Estudios. Director, fotógrafo, escritor —sus obras Fabricando ladrillos de luz para la casa de Ícaro y La partida han sido traducidas al castellano por la editorial El Desvelo—, desde 1999 dirige con su mujer, Arja Rinnekangas, Lurra Editions, un nombre vasco que nace de los cinco años que vivieron en Euskadi y de su amor por esta tierra. La editorial pretende difundir la literatura europea de calidad, con escritores en su mayor parte alemanes —Thomas Bernhard, Pete Handke, Martin Walser—, aunque en su catálogo destaca la presencia del guipuzcoano Joxemari Iturralde. Rinnekangas cree que nos encaminamos inexorablemente hacia la extinción del libro en papel. Su último largometraje alerta de este peligro. “Desde hace veinte años la literatura de calidad mundial en formato papel tiende a la baja”, apunta el director. “Las grandes editoriales publicaban a autores como Peter Handke, pero al ser escritores que venden poco, se han visto recluidos en sellos como el nuestro. Hoy en día el mayor contenido literario está en editoriales pequeñas. En Finlandia viven alrededor de cinco millones de personas. Antaño podían venderse unos 800 ejemplares de Handke; hoy apenas 200. Y es algo mundial. Las librerías a pie de calle están muriendo, Internet se ha convertido en una tienda invisible que está produciendo un efecto en la literatura. El lector actual es como un niño que no madura, al que le falta educación lectora. Y la política tiende a que los libros el papel desaparezcan: en Alemania ya hay planes para una nueva quema de libros, pero no con intención ideológica, sino porque han perdido importancia en favor de Internet. No hay sótanos, ni almacenes donde guardar toda la producción literaria en papel. Con un ordenador basta. Ese es el futuro. La última librería del mundo narra la historia de cuatro personas que viajan por el desierto buscando un lugar remoto donde levantar una librería en la que almacenar los últimos libros de calidad y esperar a sus lectores”.

En opinión de Rinnekangas, su película es un manifiesto. “La lectura en papel necesita una actitud, una capacidad de reflexión y pensamiento. Si los perdemos también perderemos la civilización, el entendimiento de otras culturas a través de la traducción, no surgirán preguntas cómo quiénes somos o hacia dónde vamos. Durante ese viaje, los protagonistas del film hablan sobre la importancia de la lectura, sobre la historia de la literatura o de los libros que han cambiado su vida, uno de ellos, Obabakoak.”

El largometraje se ha rodado en Los Monegros, Las Bardenas Reales y en la librería Astarloa de Bilbao. “Estamos organizando una red de cien espacios de proyección, a la que ya se han apuntado Canadá, Portugal, Suiza, Alemania o Turquía. En abril difundiremos un teaser de siete minutos para encontrar otros países. Y queremos que se proyecte en Bilbao. Las proyecciones serán entre octubre de este año y mayo de 2018, y nos gustaría contar con escritores locales, que se organicen charlas, coloquios con el público. La película va a tener subtítulos en castellano, francés, inglés, alemán, finés y sueco. Y si hubiera financiación, en euskera. Nuestra intención es que el mayor número de personas hable de la película como un proyecto solidario en defensa del libro.”

Publicado en el periódico Bilbao en mayo de 2017.

(Fotografía de Miguel San Cristóbal)

Entrevista a Pedro San Sebastián y Sara Montes

Perpendicular a Licenciado Poza, cerca de la plaza Indautxu, se abre una calle dedicada a un maestro salmantino, quien durante años fue profesor y director de las escuelas de Atxuri, que llevan su nombre. Se trata de la calle García Rivero, apenas cien metros en los que se agolpan más de una docena de bares, centro de reunión de mediodías, tardes y fines de semana. Escoltada entre dos bares, se abre desde los noventa la Librería Universitaria, un negocio dirigido por Pedro San Sebastián y su mujer Sara Montes, y ahora por dos de sus hijos: Aitor e Itziar.

Fransisco Javier Irazoki: “Me opongo al tópico que niega eficacia a la poesía”

Hablar con Francisco Javier Irazoki (Lesaka, 1954) es envolverse en un velo de sosiego que muy pocas personas serían capaces de transmitir. De tono pausado, sus palabras se llenan de imágenes que nos acercan a lo poético, quizás porque como el propio escritor confiesa “aprendí poesía de bastantes personas que nunca practicaron la creación artística” o porque en su opinión “la poesía rebasa los límites de los géneros literarios; también las dimensiones de la literatura”.