Entradas

Volver a Hitchcock

A estas alturas de mi vida ya creo que tengo claro que cuando hablo de cine pienso en Alfred Hitchcock. Descubrí alguna de sus películas cuando estaba en esa edad en la que uno es fácilmente impresionable y me dejé atrapar. Recuerdo que vi en pantalla grande Con la muerte en los talones en el antiguo cine Carlton. Volví a verla al día siguiente porque me había sabido a poco la escena de la avioneta o la huida por los rostros presidenciales del monte Rushmore. Las peripecias del publicista confundido con un agente secreto al que daba vida Cary Grant permanecieron durante semanas en mi cabeza, y a día de hoy es una película que veo al menos una vez al año. Lo hago igualmente con Atrapa a un ladrón, aunque sepa que es un film menor para el lucimiento del propio Cary Grant y de Grace Kelly, por supuesto, la gran musa del Mago del Suspense. Quién no ha deseado ser John Robbie y vivir de sus viñedos en la Riviera francesa y enamorarse de la rubia (y rica) americana. Imagino que mucha gente, después del éxito de público que tuvo el año pasado la proyección de la película en el Museo de Bellas Artes.

En los cines Astoria, ésos que estaban frente al Colegio de los Jesuitas de Indautxu, vi Vértigo —a quien los distribuidores habían añadido un macabro De entre los muertos—, y se me comprimió el corazón ante la fatalidad de James Stewart: perder dos veces a la misma mujer en el mismo campanario sólo podía ser una broma del director inglés. Luego supe que no estaba muy contento con la elección de Kim Novak como actriz protagonista y pensé que Hitchcock era capaz de llevar su mala baba hasta el final.

El tiempo ha hecho que valore cada vez más su filmografía (39 escalones, Recuerda, Sospecha, Encadenados, El hombre que sabía demasiado, Los pájaros, Marnie, la ladrona, y evidentemente, Psicosis), que disfrute de su teoría del falso culpable o de la excusa de los macguffins para contar una historia. Incluso he hecho mención a ambos recursos en algunas novelas: estaba presente en Las hermanas Alba y en El unicornio azul, y sus diálogos (los de sus películas) planean en Cuerpos de mujer bajo la lluvia. Volveré a Hitchcock ya que se cumplen cuarenta años de su último film, Family plot, que incluso no siendo una buena película tiene más interés que muchas de las que se hacen en la actualidad.