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La Banca gana

Uno piensa en ruletas, en juegos de cartas, en casinos y la mente le lleva por viajes a películas que vio en su momento, de las que disfrutó o se dejó engañar. Trucos de magia, giros de guión, sorpresas de última hora que hacen que los timadores —normalmente los buenos— acaben desplumando al villano, a la entidad financiera, al poderoso dueño de un gran casino en Las Vegas, al rico magnate. Y entonces trae a la memoria filmes americanos: La cuadrilla de los once (en el que coincidieron algunos de los artistas que componían el Rat Pack de Las Vegas: Fran Sinatra, Dean Martin, Peter Lawford y Sammy Davis Jr.), que daría luego lugar a la moderna Ocean´s Eleven (y sus secuelas); y por supuesto, El golpe, ese engaño contado con la maestría de un buen guionista y los rostros de Robert Redford y Paul Newman, entre otros. Todo consistía en saber que la lucha era siempre contra la Banca, contra el poderoso, y que éstos tenían todas las probabilidades de ganar. La Banca gana, decía el croupier mientras pulsaba un botón bajo la mesa para que la bola saltase del negro al rojo, de un número a otro, que impidiese al protagonista llevárselo todo. O hacía un juego de manos y cambiaba la carta como un vulgar fulero ante la mirada de sus jefes que lo observaban como un Gran Hermano en circuito cerrado.

Es curioso que una vez se ha sabido lo dictaminado por el abogado general de la Unión Europea, Paolo Mengozzi, sobre las cláusulas suelo, en España todos los periódicos han recurrido a la misma frase: La Banca gana. Así lo hace. Siempre. Porque el jurista italiano —cuyas recomendaciones no son vinculantes pero suelen determinar lo que opine el Tribunal de Justicia de la UE—dice que los bancos no deben devolver a los consumidores el dinero de las cláusulas suelo anteriores al 9 de mayo de 2013 —fecha establecida por el Tribunal Supremo español— ya que supondría poner en peligro la estabilidad del sistema financiero. Aplicar con retroactividad la sentencia del Supremo añadiría otros 4.500 millones de euros a los 5.000 millones que los bancos tuvieron que devolver a sus clientes por engañarles con cláusulas abusivas.

La pregunta queda en el aire: si la cláusula era abusiva después de esa fecha, por qué no antes. Sencillamente, porque serían mayores las repercusiones macroeconómicas sobre un sistema bancario ya de por sí debilitado. Dicho de otro modo: el abogado general de la Unión Europea permite con el botón bajo la mesa que la Banca gane y que el consumidor no pueda contar con la total protección de los poderes públicos cuando es víctima de un abuso. Puede que sea un romántico, o un inocente peligroso, pero ante la fullería de los bancos y la connivencia política uno se siente con ganas de convertirse en Danny Ocean. Y hacer saltar la Banca. Aunque sólo sea en la ficción.