El sueño de los hipopótamos

El sueño de los hipopótamos es un libro formado por medio centenar de relatos en los que el lector encontrará la mirada de un escritor sobre las relaciones de pareja, las amistades, los encuentros y desencuentros tras una ruptura, las posibilidades que tiene una persona de volverse a levantar.

El libro ha sido ilustrado por Olga Zulueta, y contiene un cómic de Alain M. Urrutia.

Sinópsis

Dividido en dos partes claramente direfenciadas, ‘Noche clara’ y ‘Noche azul’, en la primera Álex Oviedo juega con relatos de corte y extensión más tradicional, en los que se habla del acoso laboral, el terrorismo o la fantasía. En la segunda, en cambio, los relatos se hacen más breves, como aforismos que buscasen entender el porqué de las relaciones humanas. Todos ellos bajo la premisa de que en el agua los hipopótamos, al igual que un iceberg, sólo muestran una mínima parte de lo que son.

Datos Técnicos

  • Editorial: Libros de Pizarra
  • Género: Relatos
  • Nº de Páginas: 166
  • Precio: 14,00€
  • 1ª Edición: Noviembre 2011
  • ISBN: 978849331711

Entrevista en la web "Entretiens Lectures d’ailleurs"

1.) ¿Cuánto hace que escribe y qué lo impulsó a escribir?
Escribo desde que tengo conocimiento, no lo podría decir con exactitud, pero creo que enseguida me entró el gusanillo de la escritura. Mi primera novela la escribí con catorce años, una historia corta de detectives.
2.) ¿Qué clase de lector es?
Creo que muy exigente, sobre todo según van pasando los años. Antes no podía dejar un libro sin acabar. Ahora me cuesta llegar al final si no me atrapa o la historia o la forma de contarla.
3.) ¿Cuáles han sido sus principales fuentes de inspiración llegado el momento de escribir, ya sean del campo literario u otros?
Seguramente el cine, en especial el de Hitchcock. Pero también autores como Orwell, Hesse… Y me encanta el teatro de Jardiel Poncela.
4.) ¿Cuando escribe, piensa en el «lector»; y si fuera así, quién, cómo, dónde se encuentra? 
Intento que al escribir las frases fluyan, me gusta que lo que escribo tenga un ritmo. Es por eso que suelo leer en voz alta todo lo que hago, y no dar un párrafo por finalizado hasta que me suene bien. Soy un escritor lento, aunque no sé si lo hago de cara a un lector ficticio o porque creo que yo mismo lo soy y me disgusta perderme en disquisiciones sin sentido o en historias que se repiten y chirrían.
5.) Cuando está falto de inspiración, ¿dónde o cómo la encuentra de nuevo?
En la vida. En la mía y en la de los demás. Me gusta jugar con lo que vivimos y transformarlo para que se haga ficción.
6.) ¿Nos puede hablar un poco de los microrrelatos traducidos aquí?
Le Chemin (El camino) surge como respuesta a algo que me resulta lógico: no todo tiene una respuesta. A veces actuamos sin que busquemos nada, simplemente porque sí. Y creo que sólo nos damos cuenta de esto con la edad. Le sourie du commerçant (La sonrisa del comerciante) parte de la idea de que no merece la pena agobiarse por lo inevitable. Que es mejor enfrentarse a las cosas con una sonrisa. Flair animal (Olfato animal) lo escribí una noche mirando por la ventana de casa. Pensé en la de cosas que pasan sin que nadie se dé cuenta de ello. Le plus facile (Lo más fácil) es la paradoja de que a veces pese a que podemos escoger el camino más sencillo acabamos optando por el más complicado.
7.) ¿Qué impresión le causa saber que sus piezas están siendo traducidas?
Me ha gustado verlas traducidas, suenan diferentes, como si el autor fuese otro. Y es un placer saber que podrán ser leídas por gente que de otra forma no llegaría a esos relatos.
8.) ¿Qué opinión le merecen las nuevas tecnologías en relación con lo literario?
No estoy en contra de las nuevas tecnologías: tengo un blog, me manejo bastante bien en las redes sociales y no soy de los que dicen que el e-book acabará con el papel. Creo que todos los sistemas son buenos para llegar al público lector.
9.) Si estuviera en el lugar de Rilke, ¿qué consejos le daría a un «joven poeta / escritor»?
Que no se desanime. Un editor me dijo una vez que si un texto vale acaba viendo la luz. En mi caso, la última novela que he publicado este año la tenía escrita hace veinte. Creo que hay que saber esperar, no impacientarse.
Toda la información en la web Entretiens Lectures d’ailleurs.

Reseña en el suplemento cultural Pérgola febrero 2012

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Presentación de Javier Maura (febrero 2012)

Un libro de relatos no debiera ser como un cajón desordenado de calcetines, sino un conjunto de obras pequeñas, pero no menores, unidas transversalmente por un cable como en un tendedero de ropa. Voy a tratar de contaros cuáles son en mi punto de vista los cables que unen los relatos de “El sueño de los hipopótamos”.

Lo que creo que tenemos entre las manos no es un libro de relatos sino dos en un mismo pack. El propio Alex los diferencia en “Noche clara” y “Noche azul”. “Noche clara” y “Noche azul” se parecen en que tienen el mismo padre, pero como muchos hermanos no se parecen demasiado, más que en el aire de familia del estilo.

Y además, en que muchos de los relatos están dedicados a amigas y amigos del escritor, en una especie de complicidad que hace de esta obra algo probablemente muy personal.

No sé lo que opinará el autor, pero para mí en “Noche clara” el cable que une a los relatos es que los personajes son víctimas, víctimas de cosas diferentes, pero víctimas de algo en definitiva.

Aparecen en este primer libro personajes incapaces de comunicarse y así poder mantener un amor o un deseo compartido o víctimas de un pasado que les conduce a actuar dirigidos, como en el teatro, o del acoso laboral sin asomo de rebeldía o víctimas de la soledad no deseada. También víctimas de la patria, de una militancia desazonante o de una no menos desazonante realidad.

A veces las víctimas no se rebelan o se rebelan tarde y con exceso, como el resentido niño objeto de burlas en la escuela o simplemente se quedan de un aire, como el guarda que víctima de su inexperiencia cree ver lo que no hay en el ingenioso relato “La mirada de Puppy” que se presenta en versión texto y cómic.

Y uno termina la lectura de este primer libro inquieto, porque a la añoranza de la juventud, la tristeza de la ausencia, la soledad o la incomunicación les pasa como a los ambientadores, que se perciben al entrar a un local o cuando su exceso los hace ineludibles. Inquieto porque teniendo los personajes perfiles muy marcados, de arista viva, no resultan ajenos o incluso pueden resultar muy cercanos.

A diferencia de en “Noche clara”, creo que en “Noche azul” el cable que une a los relatos es la pérdida, no siempre de algo que se tuvo sino a menudo de algo que se aspira conseguir.

Son casi cuarenta relatos breves, algunos hasta microrelatos, que rezuman la desesperanza por pérdidas como la de la autoestima profesional, el amor, el sentido de la existencia, seres queridos e incluso de la vida.

En “Noche azul”, como en la vida, la pérdida suele venir acompañada de sentimientos, como la incertidumbre sobre el futuro, el miedo a la soledad, la añoranza de los que se fueron, la tristeza de las despedidas, el dolor del desamor o la resignación ante la muerte.

Los personajes de “Noche azul” son buscadores que casi nunca encuentran lo buscado; a veces sus objetos de deseo son elementos míticos que se ansían con absurda determinación y otras un amor que precisa de una comunicación que los protagonistas son incapaces de mantener.

En otros casos, sin embargo, un funerario supera el duelo de enterrar muertos fabricando pasados a los vivos o a otro lo declaran loco por pasear con un sombrero panamá diciendo piropos graciosos (como “he conocido puertos de montaña que me han provocado menos mareos que usted”).

La desesperanza se trata a veces con humor negro, con ironía o incluso se diluye en el recuerdo de un beso, lo que la hace más digerible, menos trascendente, más cotidiana.