Photowriting

COLABORACIONES

Una propuesta para dejarlo todo

El anciano le dijo que no era complicado: sólo tenía que desprenderse de los objetos que le anclaban a la vida. En primer lugar, aquellos más triviales: los libros, los cedés de música, las películas de dvd que le hacían soñar

Noche en el ballet

Se ha hecho de noche, pronto, o al menos esa es la sensación que ha tenido al ver llegar la oscuridad. En la calle, un velo de agua empapa su ropa. Y el sombrero que se ha vuelto a poner para la ocasión, el regalo de aquella última Navidad. La mujer de la entrada le saluda con un afectuoso «buenas tardes» y le ayuda a quitarse el abrigo.

La decisión de Korina

—Mejor será que eches a correr y no pares hasta llegar a las dunas de Elrond. Es lo más prudente que puede hacer una niña como tú. ¿Qué harías si te toparas con los gigantes de Golgomath, grandes como montañas y con la misma fiereza de los orcos? ¿Subsistirías a la maldición del jinete sin cabeza que cabalga rumbo a Sleepy Hollow? Lo más sencillo es huir, Korina, no hay lugar en estas tierras para quienes no son capaces de enfrentarse a sus miedos. Piénsalo bien.

Sonrisa rota

Te contaré que fue tu reflejo en el cristal lo primero que vi al entrar en los grandes almacenes; tu mirada azul como perdida en el infinito y tus dientes separados que te brindaban cierto aire juvenil. No me preguntes por qué pensé en Madonna y en su diastema. O en Vanessa Paradis, en una historia de vampiros y en las sonrisas cuando son verdaderas. Recuerdo a mi abuela decir que la sonrisa se transmitía a través de la mirada; que unos labios pueden engañar, unos ojos no.

Tela negra

Hay mañanas en las que, al abrir los ojos, veo su imagen. Se inclina ante mí con su piel de noche y su cabello negro, y se hace un hueco en mi cama. Es entonces cuando me acuerdo de ti, de los domingos en que te levantabas temprano para bajar a correr, casi una hora, los auriculares en los oídos, el maillot muy ajustado… Al volver me encontrabas medio dormido, te desnudabas para entrar al baño y te oía tararear bajo la ducha.

Días grises con mar de fondo

Sentada sobre una roca la vi una mañana de marzo. Recuerdo que el sol había salido por primera vez tras un febrero lluvioso, pero al verla desnuda sólo me inspiró extrañeza y desamparo. Aún hacía frío y tampoco era habitual que la gente practicase nudismo en aquella cala: estaba algo apartada, pero había que recorrer a pie un buen tramo para llegar a ella.

Claroscuro

Si te viese cada mañana como ahora, desdibujada por los sueños, la luz de la ventana entrando de rondón e iluminando tu cuerpo desnudo para alejarlo de la noche; si te mirara y recordase aquella tarde en la que nuestros cuerpos se descubrieron para fusionarse en uno y sentir que no estaban solos;

Extraños

Su madre le ha dicho que no se acerque a los desconocidos; que no acepte regalos de extraños. Hay personas que engañan a las niñas como ella y se las llevan: el hombre del saco, el coco, y un tal Barba Azul que le recuerda a los cuentos que le leen antes de dormir. Los ogros no son de verdad, piensa ella. Cómo va a llevarme el personaje de un libro.

Un peine de nácar verde

Los viejos huelen mal, pensó una vez al sentir el olor acre de su abuela que le abrazaba para robarle un beso. Un hedor a humedad, a vino rancio, a restos de lejía, a ausencia de higiene dental. Y no sabe muy bien por qué le llega aquella frase a su memoria de camino al baño.