Espacio Luke

COLABORACIONES

Abandonando las salas de cine

Cada vez veo más cine en casa, en un televisor de tamaño mediano que me compré hace unos años y que, si apago la luz, me brinda la sensación de estar en unos multicines. Sigo prefiriendo la sala oscura y la pantalla grande, pero soporto peor a mis compañeros de butaca: ese empeño por mirar el móvil en mitad de la proyección, o que lo abran para responder un WhatsApp, o que alguien conteste una llamada apatentemente vital para el receptor

¿Alguien sabía dónde estaba Dunkerque?

De repente el cine nos ha devuelto a un tiempo y a una batalla.…

El ataúd de cristal

Huyo de las películas de terror. No soy adicto a los sobresaltos gratuitos, a la tensión opresiva o a los personajes desencajados. Tampoco a la casquería gore ni a la sangre a chorro de Tarantino. Siempre he concebido el cine como un arte en el que ha de primar el guión, pero en el que he buscado una amplia dosis de entretenimiento. De ahí que los filmes que me describen la cruda realidad social, el mundo de las drogas o el maltrato físico y psicológico provoquen en mí cierta tendencia a la huida. Las veo, valoro su calidad —o su carencia— y tiendo a olvidarlas.

Los mejores gazapos de cine

Después del error cometido en la 89ª edición de los Oscar anunciando La La Land como mejor película en vez de Moonlight, y el sonrojo de dos estrellas como Faye Dunaway y Warren Beatty, viene bien acercarse a un libro que explique alguno de los grandes errores que ha dado el séptimo arte. Me refiero a "Goof. Los mejores gazapos del cine", de Víctor Arribas, recientemente publicado por Espasa.

El humor alemán de "Toni Erdmann"

Galardonada con cinco Premios del Cine Europeo —Mejor película, director, guión, actor y actriz—, el Premio FIPRESCI del Festival de Cannes o el de Mejor película extranjera del Círculo de Críticos de Nueva York, una de las sorpresas del pasado año ha sido "Toni Erdmann", filme alemán escrito y dirigido por Maren Ade.

Películas sobre escritores: "El editor de libros" y "El ciudadano ilustre"

Se han estrenado estos días dos películas que cuentan con un breve nexo común: ambas tienen como protagonista a un escritor y muestran de alguna manera la fuente creativa de sus obras. Por un lado está "El editor de libros" y por otro "El ciudadano ilustre", largometrajes resueltos con desiguales trazos, pero basadas en la gran interpretación de sus actores

"Que Dios nos perdone": cine negro español del bueno

Después de ver “Que Dios nos perdone”, la nueva película de Rodrigo Sorogoyen, al espectador le entran ganas de sumergirse en su debut como director: Stockholm —un filme que se llevaría tres premios en el Festival de Málaga: mejor director, mejor actriz y mejor guion, y que tuvo que realizarse mediante crowdfunding—. La película había sido escrita a cuatro manos junto a Isabel Peña, una pareja que parece compenetrarse a la perfección como lo demuestra “Que Dios nos perdone”, con la que obtendrían el Premio del Jurado en el pasado Festival de Cine de San Sebastián.

La magia de una sala oscura

El cine es ya el arte del siglo XX, seguramente el más importante hasta que fue sustituido por Internet y por los videojuegos. Se mantiene vivo, sin duda, pero los competidores cada vez son más duros, los sistemas de copia más rápidos y es constante su búsqueda de nuevos caminos que atraigan a un espectador ávido de estímulos.

Almodóvar (o la pereza)

Cada estreno de una película de Almodóvar viene precedida de un bombardeo mediático: entrevistas, portadas en los suplementos de fin de semana, análisis detallados del carácter de sus protagonistas femeninas, esa impronta que ha hecho famoso al director manchego. Los medios se vuelcan por el valor que tiene un cineasta que ha traspasado las fronteras, convertido desde hace lustros en un icono del cine patrio.

El "remake" de Ben-Hur

Es difícil mantener una industria como la cinematográfica sin caer en la repetición. Y no lo olvidemos: Hollywood entendió hace muchos años que lo suyo era una industria, un negocio. El cine y la calidad unidos podían relegarse a pequeños artefactos puntuales o a directores emparentados con el cine de autor. Pero no nos equivoquemos: América hace buen cine si entendemos que éste es una forma más de entretenimiento.

Spotlight

Quizás exagere si digo que Spotlight es seguramente una de las mejores películas del año. No sólo porque está construida sobre un guion sólido, en el que quedan visibles las dudas de los protagonistas, sus miedos, sus ganas de investigar en lo que puede acabar siendo la noticia del año, sino porque nos acerca a una forma de narrar alejada del cine americano de hoy.

El despertar de la Fuerza

Me temo que a estas alturas del programa lo que pueda escribir sobre El despertar de la Fuerza ya habrá sido escrito. He oído a espectadores decir que es espectacular, que retoma con pulso la historia que quedó inacabada hace demasiados años; otros reniegan de este séptimo episodio porque creen, acaso, que es más de lo mismo; incluso conozco personas que sestearon durante la proyección o que se arrancaron de la cara las malditas gafas 3D.

El cine como atracción

Qué nos lleva a proyectar nuestra vida en la de otros, a sentir que los personajes de una película o una serie tienen la suficiente fuerza como para creer en ellos. Por qué una historia nos atrapa, nos agarra con ímpetu de las solapas sin que podamos escapar de la butaca, o del sofá, o de nuestra cama en la que soñaremos con lo que nos gustaría ser. Cuál es el motivo de que algunas películas sigan haciéndonos llorar, provocándonos la carcajada, obligándonos a bailar o a saltar a un vacío sin red.

Requisitos para ser una persona normal

La normalidad, ese concepto que nos arrastra y nos etiqueta cuando hacemos cosas que no se parecen a las que hacen (o esperan) los demás. Qué requisitos planean sobre María de las Montañas —la protagonista de la primera película de Leticia Dolera como directora— y que definirían a una persona normal.