Tras la muerte de Ángel Martínez Salazar

El 28 de agosto fallecía a los 60 años en su casa de Sorlada (Navarra) el periodista y escritor Ángel Martínez Salazar. Colaborador enmultitud de medios de comunicación, entre los que destacan El PaísDeiaLiberaciónRadio Euskadi y Radio Vitoria, y autor de una treintena de libros. Dos de ellos, los publicamos Iñaki Mendizabal y yo en la desaparecida editorial Elea —aquel proyecto nacido en 2003 para impulsar la escritura que se hacía en el País Vasco—, en concreto: Euskal bidaiaren memoria: esplorazioa eta abentura, en 2004, y un año más tarde Geografía de la memoria: aventureros, exploradores y viajeros vascos, en cuya sinopsis escribimos: «El periodista y escritor Ángel Martínez Salazar pretende recordarnos un aspecto tan sugestivo como es la presencia de vascos que realizaron interesantes viajes o vivieron peripecias emocionantes en épocas difíciles, donde aventurarse en tierra o mar tenía un plus de peligrosidad y aliciente que hoy en día se ha amortiguado mucho. Un libro imprescindible para el que ansíe viajar a otros mundos sin salir de casa; una guía maliciosa para toda persona de espíritu inquieto del siglo XXI que quiera emular a aquellos viejos aventureros».

Apenas supe nada de la vida de Martínez Salazar —siempre me referí a él por sus dos apellidos—, pese a haber sido su editor y el diseñador de dos de sus libros. Las veces que nos vimos en Vitoria fueron escasas. Me imponía respecto: hablaba demasiado sobre un tema del que yo desconocía todo. Aunque siempre tuve clara su pasión por la recopilación histórica —Aquellas guerras que nos contaron, la historia de los reporteros clásicos y contemporáneos, por ejemplo , por personajes como el escritor Pío Baroja —El señor de Itzea, apuntes para una geografía barojiana— o el explorador Iradier —Manuel de Iradier: las azarosas empresas de un explorador de quimeras—, y por la gastronomía, de la que hablaba con frecuencia —De comerse el mundo, la cocina de los viajeros españoles— y sobre la que había preparado un último libro-recetario que aparecerá póstumamente: De la panza sale la danza. Quizás es que estemos demasiado centrados en nosotros mismos y no en lo que hacen los demás, pero descubro sorprendido que en los ochenta fue un gran animador cultural en Vitoria participando en publicaciones y fanzines como MaskaraLux DaemoniorumParéntesis y, seguramente, la más conocida: Papeles de Zabalanda. Fue director, ademas, del diario Norte Express; incluso sirvió de inspiración a Mauro Entrialgo para el personaje de cómic Ángel Sefija.

Del obituario escrito en Deia por su amigo, el periodista José Ramón (Txerra) Díez Unzueta, recojo un texto que me parece reflejo de su personalidad: «Pensar, escribir, leer, discutir, conocer, vivir con pasión, entregado en cada una de sus variadas facetas en un tiempo complicado, desde la revolución del 68 en París, hasta la revolución de los claves en la cercana Portugal, a la muerte del dictador Franco, la transición y la consolidación de un régimen democrático a la europea. En ese escenario escribió artículos, libros, entrevistas, crítica literaria, piezas periodísticas que producía con intensa concentración y entrega».