En qué trabaja Celia Villalobos

Cada vez que la veo me lo pregunto: en qué trabaja Celia Villalobos, me ha soltado Montero esta mañana al ver la cara de la diputada en la televisión mientras nos tomábamos un café. Y yo, que tampoco lo sabía, porque en el fondo me da igual, he trasteado en Internet: «Es una política española, diputada en el Congreso por Málaga desde 1989, portavoz adjunta al PP y presidenta de la comisión del Pacto de Toledo. Opositó para funcionaria del Estado siendo su destino la Organización Sindical, más conocido como Sindicato Vertical, la organización sindical al servicio del franquismo, en Málaga. Está casada con Pedro Arriola, otro de esos asesores que tiene el PP. Ha sido Ministra de Sanidad, Vicepresidenta del Congreso de los Diputados y Alcaldesa de Málaga», he leído.

O sea, ha reflexionado Montero dando un sorbo a su café solo, que se ha pasado toda la vida viviendo de la sopa boba. Viviendo de lo público y de nosotros. Vamos, que lo de trabajar en serio como que ni lo ha catado. ¿Y esta señora preside el Pacto Toledo?, se ha preguntado. Porque, por si no lo sabes, son los que se ocupan de las pensiones, los que tienen en la calle a los jubilados con sus sueldos de miseria, que ayer en una reunión a puerta cerrada en el Congreso debió de ponerse a gritar como una verdulera, una mujer que es capaz de decir que los jóvenes tendrían que ahorrar dos eurillos al mes, menos que una cerveza, soltó en TVE sin sonrojarse, durante toda su vida laboral para la jubilación. Pues hubieran conseguido 1.200 euros en cincuenta años, menos de lo que cobra ella a la semana. Porque claro, nadie habla de los sueldos de esta gente. ¿La oíste el otro día? Dijo que “hay pensionistas que están más tiempo cobrando la pensión que trabajando”. O que la jornada laboral de los españoles es larga porque se entretienen hablando de fútbol. Con ocurrencias como ésta, la señora es trendic topic y el hazmerreír de los votantes, pero ahí sigue, permitiéndose dar lecciones de economía, de trabajo, y de vida. En fin, y lo dice una tipa a la que pillaron durmiendo en el Congreso, o tirada en su escaño o interrumpiendo a gritos al parlamentario de la oposición. Una señora que presidía el Congreso a golpe de Candy Crush sin que se le cayera el refajo de la vergüenza. En otro país, la política andaluza estaría ya en su casa y nadie la echaría de menos. Cobrando una pasta, eso sí, porque no creo que tenga problemas con su jubilación. Que con 68 años ya le toca, ha subrayado Montero.

Sí, le he dicho, y seguro que se permite decir que si ella puede estar currando a su edad también puede hacerlo un minero. O una enfermera.