Sin la mujer, la vida es pura prosa

«Sin la mujer, la vida es pura prosa», decía Rubén Darío, una existencia sin rima, sin la fuerza de lo poético. Ojeo una vez más Cuerpos de mujer bajo la lluvia, convencido de que lo femenino está muy presente en la novela, de que las mujeres que pueblan sus páginas son el verdadero motor de la historia, la razón que motiva que los protagonistas lo sean. Meses después de que Arte Activo publicase la historia, veo la novela con un orgullo que no tuve al principio. Y fue una opinión ajena la que me hizo creer en ella. Siempre tuve dudas de que no fuera más que un ejercicio de estilo, una excusa para narrar sentimientos, con muy escasa línea argumental. Quizás sea eso la poesía. Con la reflexión sobre su escritura, la de la novela, veo además que insistí en jugar con el lector, a partir de frases de películas y saltos en los capítulos. Vuelvo a la frase de Darío. ¿Será esta mi novela más poética? ¿Lo será en el futuro? Quién sabe. Mi vida sí quiero que se llene de poesía.