No lo digo yo

Ya lo decía Flaubert allá por 1872, según aparecía en el El País Semanal de ayer: “Estoy asustado, aterrorizado, escandalizado por las gilipolleces cardinales que gobiernan a los seres humanos. Eso es algo nuevo; por lo menos en el grado que se produce. Las ganas de alcanzar el éxito, la necesidad de triunfar a toda costa —debido al provecho económico que se obtiene— le ha minado a la literatura la moral hasta tal punto que la gente se está volviendo idiota”. No nos extrañe entonces que, a día de hoy, entre los libros más vendidos en San Jordi estén Historia de un canalla, de Julia Navarro, X, de Risto Mejide o Auronplay, el libro, de Auronplay. ¿Pero no estábamos hablando de literatura…?