Muere el fotógrafo David Rubinger

La fotografía más famosa de David Rubinger no es una de esas instantáneas reconocibles por el gran público. La imagen muestra a tres paracaidistas israelíes frente al muro de las Lamentaciones tras la toma de Jerusalén Este por Israel en la guerra de los Seis Días. Los soldados tienen la vista puesta en distintos puntos del lugar más sagrado del judaísmo, con los cascos aún en su cabeza a excepción del que parece más joven que lo sujeta en posición de ofrenda, la mano ennegrecida de otro de ellos sobre su hombro, orgullosos quizá de haber entrado en la cuidad y poder suplicar a Dios que devolviera la paz a una tierra que no la tiene cincuenta años después. Hay un punto de emoción contenida en esas miradas, de calma posterior a la tempestad, de búsqueda en el objeto de sus miradas de una razón por la que seguir combatiendo. Era el 7 de junio de 1967. La imagen se convirtió pronto en uno de los retratos emblemáticos del conflicto, quizás no sólo del que enfrenta a árabes e israelíes sino de todos los que se vivieron el siglo pasado: guerra y religión unidas en el enfrentamiento entre seres humanos.

Nacido en junio de 1924 en Viena, Rubinger huyó del nazismo y se instaló en Palestina en 1939 —aún bajo mandato de los ingleses—, sirvió en la brigada judía del ejército británico durante la Segunda Guerra Mundial para dedicarse posteriormente a la fotografía y trabajar, entre otros medios, para la revista Time Life. Durante 50 años cubrió guerras, la migraciones judías procedentes de Europa, Rusia o Etiopía, y otros momentos históricos del recién nacido Estado hebreo. Es considerado, de hecho, como el fotógrafo que mejor ha documentado los momentos cruciales de Israel a través, dicen, de más de medio millón de imágenes. Su fallecimiento ayer en Jerusalén a los 92 años nos deja sin esa mirada interrogante de los grandes fotógrafos.

© Fotografía: AFP