El mito de la libertad de expresión

En estos días se esta hablando mucho de la libertad de expresión, elevada ala categoría de mito por culpa de la censura de un libro, la retirada de colección de fotos pixeladas calificadas de obra de arte o los tres años de cárcel a un rapero por unas letras llamando a la revolución. Más allá del gusto de la canción, de la calidad de las fotografías o del texto, resulta curioso el retroceso a la libertad de expresión que estamos viviendo en los últimas décadas. Decían el otro día que con el cambio del código penal, el concepto de exaltación del terrorismo está siendo trendic topic en los juzgados. Todo es ya exaltación.

Pues nada, que cuando estaba en plena carrera, los profesores nos hablaban sin parar del artículo 20 de la Constitución, el que sigue:

    1. Se reconocen y protegen los derechos:

      a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.

      b) A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.

      c) A la libertad de cátedra.

      d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.

    2. El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.

    3. La ley regulará la organización y el control parlamentario de los medios de comunicación social dependientes del Estado o de cualquier ente público y garantizará el acceso a dichos medios de los grupos sociales y políticos significativos, respetando el pluralismo de la sociedad y de las diversas lenguas de España.

    4. Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.

    5. Sólo podrá acordarse el secuestro de publicaciones, grabaciones y otros medios de información en virtud de resolución judicial.