Las lágrimas de Debbie Reynolds

Hay actores a las que recordaremos por el personaje de una película, escritores que parece que sólo escribieron un libro, cantantes o grupos musicales que bebieron del éxito de una canción afortunada y que luego desaparecieron. La actriz Debbie Reynolds es uno de esos casos. También el de su hija Carrie Fisher. La segunda siempre será la princesa Leía. A la primera todos la recordamos por su papel en Cantando bajo la lluvia, seguramente uno de los mejores musicales que ha dado la historia del cine. Ella era Katty Selden, una actriz de teatro desconocida que se enamora de Don Lockwood, la estrella del cine mudo que interpretaba Gene Kelly. Reynolds dijo en una ocasión que hacer Cantando bajo la lluvia y parir fueron las dos experiencias más difíciles de su vida. Las dos que marcaron su vida. Que muriera ayer, mientras preparaba el funeral de su hija, me remite a esa imagen de una joven actriz de diecinueve años de cuyos ojos nacen dos hermosas lágrimas. Qué más da lo que viviera después: mejor recordarla así.