La modernidad líquida de Zygmunt Bauman

“El viejo límite sagrado entre el horario laboral y el tiempo personal ha desaparecido. Estamos permanentemente disponibles, siempre en el puesto de trabajo”. El pasado lunes murió en la localidad inglesa de Leeds el autor de esta frase: el sociólogo y filósofo polaco Zygmunt Bauman. Dada la escasez de filósofos que quedan en este mundo liderado por twitts no deja de ser una triste noticia. Y como suele pasar con los obituarios es ahora cuando recordamos algunas de sus palabras, y en concreto ese concepto que él mismo acuñó: la modernidad líquida, ese momento de la historia en el que las realidades inalterables de nuestros abuelos como el trabajo o el matrimonio para toda la vida se desvanecen en favor de un mundo más precario y ansioso de novedades. El siempre ha dejado de existir, o ha dejado de ser un valor en sí mismo; incluso desde los gobiernos e instituciones se nos pide que estemos preparados para cambiar, que seamos flexibles. Hemos dejado de ser sociedades colectivas, perdido nuestra identidad como parte de una comunidad para por obra y gracia de las redes sociales apostar por un individuo cuya fragilidad lo marca el consumismo.