La hACERÍA: otro descubrimiento

Hace ya un año tuve la oportunidad de entrevistar a Richard Sahagún, un joven actor al que no conocía pero que nos había enviado varias convocatorias al periódico Bilbao. Su vehemencia al hablar de su trabajo nos animó a sacarle en la Página Tres de «Pérgola», lo que nos permitió descubrir no sólo su faceta como actor sino también como responsable de actividades de La hACERÍA, o como dramaturgo en La tristeza del caracol y El abrazo de Heróntidas (que se representará el próximo 15 de enero en el Museo Guggenheim). Desde entonces mantenemos una relación de amistad que nos lleva a seguirle la pista y a interesarnos por todo lo que hace —desde su participación en Gernika, en el documental Baskavígin: la matanza de los balleneros vascos a la reciente El guardián invisible—. 

El pasado domingo se representaba en La hACERÍA Lola y Dolo, el musical, un pequeño cabaret formado por dos actrices, en el que a través de sus canciones (Lola —Amaia Miranda— a la guitarra y los coros, y Dolo —Maitane Aspe— como solista) nos cuentan la historia de La Mari, una mujer recién separada que busca un nuevo amor en la España rural de los años treinta. La recomendación de Sahagún fue inmediata: no os la podéis perder. Venidas directamente de Barcelona, la obra había sido ajustada al espacio escénico y convertida en una pieza teatral repleta de humor, con dos actrices que hacían reconocibles cada uno de los personajes —desde una Lola más puritana a esa Dolo algo más adelantada a su época—, que hablaban como si el espectador fuese uno más del patio de vecinos. Teatro cercano, que quizás en este caso necesitase aún cierto rodaje pero que mantiene su frescura y nos hace comprender —una vez más— el porqué de la existencia de locales como La hACERÍA. Y el motivo de que el público acuda a su llamada.

(La fotografía es de iunoumi)