La búsqueda de las raíces

Después de una semana en la que el estrés ha revoloteado a mi alrededor, por fin se ha abierto al público en la Biblioteca Foral de Bizkaia la exposición “Entre telas/Oihal artean», veinte fotografías de la vizcaína Marta Pérez Elosua. Y lo ha hecho con un desfile de modas, así, en plena Sala Noble, dieciocho modelos luciendo algunos de los diseños de diez jóvenes promesas de la moda vasca. El objetivo de Pérez Elosua muestra la originalidad de estos diseños, y coloca a las retratadas en unos entornos cercanos, aquéllos que vieron nacer a sus diseñadores.

Puede que ya haya hablado de todo esto, pero es que la visita al Guggenheim la semana pasada me ha hecho caminar hacia la luz. En varias de las salas del barco varado se mostraban algunos de los trabajos de creadores africanos reunidos bajo el título de «Making Africa«. Un hallazgo por dos motivos, aunque la sensación final fuera de brevedad. Hicieron bien los organizadores en advertirnos: “La muestra no pretende presentar una imagen completa del diseño de África, un continente que, con 54 naciones, más de 2.000 lenguas y culturas, y 1.000 millones de habitantes, resulta demasiado extenso, demasiado complejo y demasiado diverso”. Lo sorprendente de la exposición no era entender que el continente negro está tan globalizado como el resto del planeta, y que muchos artistas revisitan —ese término— lo que importan de Europa o Estados Unidos, sino darse cuenta de que la mayor validez se la otorgábamos al desconocimiento que tenemos del continente negro. Donde los artistas sólo reflejan lo que hay a su alrededor y lo plasman en el lienzo o en la fotografía. Es esta reflexión lo que llevaba a una segunda sorpresa: la defensa de las raíces, de una cultura y una mirada frente a esa globalización que nos convierte en clones. Y que nos permite entender por qué otros, a menor distancia, también pretenden mantener sus raíces frente a la homogenización. Y mostrar lo que la juventud está intentando crear.