José María García Nieto ganó el Premio de Poesía Gerardo Diego

A finales de diciembre supe que el Premio de Poesía Gerardo Diego, que convoca el Gobierno de Cantabria, había ido a parar al poemario La gran oscuridad, de mi amigo José María García Nieto. Según el jurado, una obra «unitaria» en la que destacaba su poesía breve y concisa. Leía además en El Diario Montañés que sus versos se habían hecho más sencillos, que es un gran admirador del poeta Claudio Rodríguez y que había intentado escribir de algún modo como él lo haría. El propio García Nieto confirmaba a la periodista Rosa Ruiz que el premio era «la constatación de que después de diez o doce libros de poesía que nunca han visto la luz, por fin estoy preparado para ver uno de mis poemarios publicados». Y que considera que la autoedición es «más propia de vanidades». Conservo alguno de estos poemarios inéditos: Música de la razón, Nostalgia de los cuerpos, Mis seres perdidos, Cuando nadie creía, Corazón de ritmo lento, Concentración de lo disperso… Y fui junto con Iñaki Mendizabal el responsable de publicar su única novela, El hombre oscuro, en la editorial Elea,con la que quedaría finalista del Premio Ateneo de Valladolid 2003 por su «reflexión profunda sobre el ser humano, las relaciones personales y la creatividad». En mi novela Las hermanas Alba García Nieto era uno de los protagonistas y me refería a su novela en los siguientes términos: «El hombre oscuro rebosaba lirismo; yo mismo le había comentado que era una novela más poética que narrativa, pese a que las frases se construyeran haciéndonos creer que se trataba de prosa; eran más bien sentimientos desbocados, pensamientos que se transfiguraban para construir un hermético mundo personal». Este hermetismo, en su novela y en el propio José María, hizo que durante mucho tiempo, el escritor Óscar Alonso y yo nos refiriésemos a él como «el hombre oscuro», un carácter que aún conserva. Tanto es así que ninguno de los dos supimos que había logrado el Gerardo Diego, y pasó casi un mes hasta que me enteré, como se suele decir, por la prensa. Me sorprendió que en su novela y en el poemario aludiera a la oscuridad, y tal vez por ello tengo aún más ganas de leer sus poemas.

Los Premios Literarios convocados por el Gobierno de Cantabria me brindaron además dos nombres a tener en cuenta: Santiago Casero, ganador del premio Manuel Llano de relatos por Secretos de familia, y Carlos Villar, autor de Descubre por qué te persigo, que se llevó el de novela. De Santiago Casero leí hace un par de veranos La herida (Libros de Ítaca), un de las obras más interesantes de los últimos años. De Carlos Villar no conozco su obra pero considero que tampoco hay que perderle la pista.