fluxesfeverfuturesfiction

Desconozco a quién le debemos la certera frase «el arte explicado es menos arte», pero muchas obras contemporáneas tendrían que venir con manual de instrucciones. Con un teléfono móvil incorporado en el que la voz enlatada de Scarlett Johansson nos describiera los pormenores de lo que vemos. Aunque en muchos casos uno sea incapaz incluso de entender lo que cuentan. Como si al pulsar el número le hubieras dado al idioma equivocado. Me ha pasado esta mañana al ver el anuncio de la inauguración en la antigua Alhóndiga —ahora Azkuna Zentroa— de su próxima exposición. Se titula «fluxesfeverfuturesfiction», que uno ha de desencriptar el título para saber si no se ha equivocado al teclearlo. Que no cabe en una columna de un periódico y te descuadra la justificación del texto. Me entra además la curiosidad de saber cómo lo pronunciará el comisario, o el político que acuda a la inauguración, o cualquier mortal con un polvorón en la boca. La muestra cuenta con obras de casi una veintena de artistas —Morag Keil, Georgie Nettell, Abraham Cruzvillegas, Melanie Gilligan, Jason Simon, June Crespo, Nina Könneman, Nina Canell, Lili Reynaud Dewar y Macon, Jean-Luc Moulène, Camille Blatrix, Pablo Marte, Sidsel Meineche Hansen, Paul Chan— que «han trabajado sobre las cuestiones que se abordan en los discursos del ámbito de la economía y la política moderna». Cómo lo hacen: analizando y presentando «las dimensiones personales, afectivas, corporales, imaginativas o prácticas de nuestras experiencias de vida en el momento actual». Casi nada. Tengo verdadero interés por saber con qué obras me encuentro y si podré explicarlo todo con una sola palabra. A partir del 11 de febrero saldremos de dudas.