Europa nos mira un poquito

Pues nada, que por fin Europa se ha enterado de cómo funciona el trabajo en España, y mira que se lo decíamos, ¿eh? Que si los sindicatos, que si Unicef, que si Cáritas, que si no sé cuántas organizaciones sociales. Pero nada, Europa sólo le escuchaba a De Guindos con esa forma de hablar en la que todo funciona estupendamente, repleta de opiniones, creencias cuasi místicas o religiosas, y otras consideraciones de alguien que no ha pisado la calle ni para ir a tomarse un vino.

¿Y Rajoy? Pues para él todo va de puta madre —con perdón— porque los datos macroeconómicos así lo indican, porque Iberdrola ha ganado una pasta, Repsol ha obtenido el mayor beneficio en cuatro años, Telefónica se ha subido al carro de las ganancias millonarias, el presidente de Bankia ha podido subirse el sueldo nada menos que 250.000 euros —que ya le dará para vivir, digo— y demás discursos para aburrir a las ovejas.

Pero viene Europa, aficionada a los recortes, a que la clase media debe apretarse el cinturón y a que todo parezca poco, y dice que no, que casi la cuarta parte de los hijos de trabajadores en España está en riesgo de pobreza, el mayor porcentaje de toda la Unión Europea. Además, la pobreza infantil sigue siendo alta «por la situación laboral de los padres y el débil apoyo a las familias», a lo que hay que añadir que en un país repleto de departamentos regionales, divisiones y subdivisiones dependiendo de cada autonomía haya una «falta de coordinación entre los servicios de empleo y sociales». Y para acabar el cachetito final a la economía española: trabajo sí, pero temporal, y así como que chungo. Y entonces se acerca un periodista al oráculo De Guindos, y con voz atiplada y mirada displicente dice algo así como que vamos por el camino de la recuperación. Y se marcha tan ancho sin que ni un plumilla le meta la alcachofa por la nariz.