El estado del fútbol en los medios de comunicación

Hablemos de lo que algunos medios de comunicación definen como fútbol. Después de 96 años de historia el Alavés llega a su primera final de Copa. Y en las televisiones nacionales se entretienen hablando del cumpleaños de un tal Neymar, que debe de hacer unas fiestas del copón de la baraja: mucha jovencita, mucha hormona y mucho baile, que creo que el jugador cuando deje de hacer cabriolas se dedicará a la canción. Y seguidamente imágenes del entrenamiento del Madrid, un rondo de ésos, centros al área, cabezazos a tutiplén, lo más de lo más de la información deportiva. La locutora se esfuerza en hacernos ver que todo lo que nos cuenta es trascendental, que hay buen ambiente entre los jugadores, en fin, pavadas para cerebros licuados. El presidente de la Casa Blanca del fútbol, por su parte, asegura que unas obras impedirán que se juegue la final de Copa en su campo. El suyo debe de ser con diferencia el estadio con más licencias de obras, al menos si hay la posibilidad de que el Barcelona juegue allí (y gane). Tenía razón Karlos Arguiñano cuando decía que «si fuese la Copa del Generalísimo sí se jugaría en el Bernabéu». Que todo se solucionaría eligiendo una sede fija, como en Inglaterra, pero la Federación manda menos que Espinete, y tampoco es cuestión de andar enfadando a los clubes (a los grandes, se entiende). Y ya, por fin, la presentadora comienza a hablar del Alavés, de su victoria ante el Celta, o lo que es lo mismo, la noticia futbolística del día más allá de si Ronaldo ha ido a la peluquería o hace flexiones, Messi se divierte con sus compañeros de delantera o si cualquiera de ellos tiene nueva línea de ropa deportiva. Cuando un club es humilde, pues eso, a seguir…