El país del yo no sabía nada

Es sorprendente lo ignorantes que parece que somos, en un país en el que nadie sabe nada, y preferimos pasar por estúpidos que por jetas. Que se mueven cantidades ingentes de dinero en mi partido y se pagan las obras bajo mano, pues pones cara de póquer y te excusas diciendo que eso lo llevaba otro, que no veías las cuentas, que no te enterabas de lo que pasaba por mucho que fueras el presidente del cotarro y comieras todos los días con el tipo de las pelas. Que tu marido se compra un casoplón y no sabes cómo le da para todo, pues te haces un poco la sueca, no vaya a ser que le preguntes de dónde saca el dinero; reconoces que no es un tipo con demasiadas luces aparte de su mano para el deporte, pero de pronto sabe hacer unos informes de la pera, por los que le pagan un pastizal, se codea con lo más granado, le va bien. Así que sonríes. Y no le preguntas si la firma que estampas en la empresa que ha creado puede conllevar algún problema, confías en él, y eso es lo importante en la pareja: la confianza. Yo no sabía nada, señor juez, me dedicaba a mi trabajo y a cuidar de la prole, no tenía tiempo para hablar de estos temas, tenía la cabeza en cuestiones de mayor trascendencia: que si el viaje a Suiza a esquiar, que si el yate en Mallorca, que si el chalet en no sé dónde, que si el colegio privado de los niños, cosas normales, de persona normal, de las de andar por casa, ya sabe. Y los temas de fiscalidad no los manejo yo, de eso se encarga mi marido o sus asesores. A veces los de mi padre, pero prefería no meterme. Así que la juez escucha atenta y piensa en que lleva días con mucho jaleo en casa porque a su marido están a punto de despedirle, que a sus hijos quizás tenga que sacarles del colegio y meterles en uno más económico, que se acaban de comprar un coche mejor y que aún les queda por pagar parte de la hipoteca, pero que claro, de estas cosas no se habla en todas las familias. Y entonces se dice que es mejor no pensar en todo ello, que se trata de un juicio de valor, que no todo el mundo tiene las mismas inquietudes. En fin, que si el país es así qué se le va a hacer.