Cuando te alegra desconocer quien te llama por teléfono

Suena el teléfono, miras la pantalla: un número que desconoces. Contestas con extrañeza: hace algunos años cualquier llamada era una sorpresa, ahora es fácil que sepas quién está al otro lado del auricular y decidas no contestar si no te suena el número. Desde el infinito numérico de Matrix preguntan si eres tú. Y uno como tiende a los malos pensamientos se dice que será cualquier entidad bancaria de las que te prometen el oro y el moro mientras tengas dinero, o una compañía telefónica que quiere alargar aún más tu vinculación con ella. Quizás vendedores al por menor que te hablan desde un punto remoto del sur de España, o una compañía de seguros que se pregunta por qué no sigues con ellos después de diez años sin coche.

¿Señor Oviedo? El mismo. Le llamamos del Ayuntamiento de… para comunicarle que ha quedado usted finalista en el concurso al que se presentó. Jodé, qué bien, me digo; cualquier reconocimiento de otros en una alegría para el trabajo del escritor, tan dado a los momentos de crisis y a los silencios. Si nos manda el relato en formato word entrará a formar parte de una publicación con ganadores y finalistas. Pues nada, muchas gracias, se lo envío en breve.

Desconozco si la escritura crea supersticiones, pero siempre que he estado pendiente de algún certamen literario, el premio ha pasado sin ni siquiera tocarme. Y al contrario, cuando he tendido al olvido, de pronto he sentido el roce de la diosa Fortuna. Ganar un premio, salvo los pactados, tiene mucho de Lotería Nacional o Primitiva, de juego en cualquier caso. Ya no sólo depende del número de participantes, en muchas ocasiones cercanas a lo improbable, también del estado de ánimo de los jurados, de sus gustos y digestiones. Hace tiempo un miembro de un jurado se excusaba diciendo que él nunca premiaba obras con crímenes porque no le gustaba el género negro. Así que uno procuraba no participar en concursos en los que supiese que él iba a participar como jurado.

Pero a lo que iba: a veces esas llamadas con número desconocido y voz amable, son las que le animan a uno a seguir.