Cimientos

Ha revisado las galeradas, ha vuelto a leer aquellas páginas que creía olvidadas y que le han traído recuerdos de un escritor joven, balbuceante ante quienes se sabían con más obras publicadas; ha encontrado frases envueltas en un lirismo inusual, de una tristeza y una soledad que le han obligado a querer entender muchas cosas. En algunos párrafos se detenía con un gesto de sorpresa. “No”, se decía, “no puedo haber sido yo quien volcó en el papel semejante cantidad de emociones”. Y ha sentido vergüenza, como si se desnudase frente a un público que va a analizar cada palabra, cada giro lingüístico, cada diálogo expresado por sus personajes. Pero al llegar a la última página ha entendido, una vez más, que sigue levantando los cimientos de lo que será su vida. Quizás de lo que ya es.