Bye bye Bond, James Bond

Para quienes ya cargamos con una edad, hablar de James Bond es hacerlo de Sean Connery y Roger Moore. Connery, elegante, viril, mujeriego y duro como sólo lo podría ser un personaje en los años sesenta y setenta; Moore, irónico, con su aspecto de caballero inglés que está de vuelta de todo y que no acaba de creerse ni el guión ni el papel. Él sería el actor que más veces se ha metido en la piel de 007, el de las películas más desenfadadas y seguramente más excesivas, repletas de gadgets, malvados cercanos al exceso y mujeres que, como decía el propio Moore, en las últimas películas —cuando él ya contaba con casi 60 años— podían haber sido sus nietas. Había algo cercano en el Bond de Moore, quizás la sensación de que cualquier podía haberse convertido en un agente con licencia para matar, o que muchas de las escenas parecían construidas en cartón piedra: desde el descenso por el funicular o aquella góndola fueraborda en Moonraker, los autos locos y personajes de sainete de Vive y deja morir, o las persecuciones en un coche partido por la mitad en Panorama para matar, su último acercamiento al personaje, en el que cualquiera veía ya que el actor no estaba para demasiados trotes. Cuando recupero aquellas cintas tengo la sensación de estar ante películas descacharrantes, antiguas, que han envejecido mal. Pero de las que disfruto con una sonrisa, igual que la que iluminaba el rostro del actor. Quizás asesorado por su primer agente cuando le dijo aquello de “No eres tan bueno, así que sonríe mucho cada vez que salgas”. De su papel de Bond dijo Moore que le gustaba pero que las situaciones que vivía eran “ridículas. En teoría es un espía pero todos saben que lo es. ¿Qué tipo de agente secreto es reconocido allá donde vaya? Es escándaloso, así que había que tratarlo con un humor igual de escandaloso”. Nos quedan sus filmes: Vive y deja morir, El hombre de la pistola de oro, La espía que me amó, Moonraker, Solo para sus ojos, Octopussy y Panorama para matar, su última aparición como el agente secreto más famoso del mundo, una película que le horrorizo. Con ese humor quizás inglés dijo una vez: “Me encantaría ser recordado como uno de los mejores Rey Lear o Hamlet de la historia. Pero, ya que no va a ocurrir, estoy bastante contento de haber sido Bond”. Y los cinéfilos también.