Bassarai

Comentaba hace unos días Lourdes Oñederra, en un encuentro que mantuvimos en la Biblioteca Foral de Bizkaia, que seguramente la mejor edición de Eta emakumeak sugeari esan zion fue la traducción hecha por Bassarai allá en el año 2000: Y la serpiente dijo a la mujer. Kepa Murua, editor y amigo (o viceversa) tenía las ideas claras en lo que a editar se refiere y quizás por eso mismo se vio obligado a luchar contra los elementos, uno de los más importantes, editar en castellano en un entorno propicio a lo contrario. Por no hablar de la eterna pelea contra las distribuidoras de las grandes editoriales patrias.

Kepa Murua acaba de publicar la segunda parte de sus memorias, Los sentimientos encontrados (ediciones Cálamo), donde encontraremos «al escritor si cabe con un aire mucho más intimista y confesional que la vez anterior, profundizando más que nunca en su trayectoria vital y profesional». En la primera entrega, Los pasos inciertos, ya mostraba Murua la persistencia del constructor que quiere dejar constancia fiel de su trabajo. Había momentos en los que se desnudaba ante el lector, volcaba toda su capacidad crítica y dejaba en evidencia a editores, escritores o a esas personalidades diminutas del mundo del libro. Esos torpes manejos de un gremio que, como tantos otros, vive de la vanidad y de la escasez de compañerismo. Sé que algunos escritores se enfadaron cuando vieron sus nombres plasmados en el papel. Pero más allá del chascarrillo puntual, lo que muestran los diarios de Murua son sus miedos, sus contradicciones, las dudas de quien creyendo que hace bien su trabajo no recibe el premio o las loas que esperaba; también sus propias mezquindades, su incapacidad crítica o el derrumbe emocional de un poeta agobiado por la vida y el matrimonio. La labor de un escritor pende de un hilo fino de sentimientos, surge de lo más íntimo, está unida a lo emocional. Y es aquí, quizá, donde Murua deja ver lo mejor de sí mismo, como si reclamase el abrazo cómplice del lector.

En 2009, Bassarai editaba Las hermanas Alba, el cuarto intento de que una de mis novelas fuese publicada por Murua. Así lo define el propio editor en Los sentimientos encontrados: «Alex Oviedo, después de su desolada etapa como editor independiente, vuelve a la carga como escritor enviándome dos novelas de golpe. Y la verdad es que Las hermanas Alba, la primera de ellas, es extraña y atrevida, pues estamos ante un híbrido de novela negra ambientada en Bilbao e integrada en el contexto del mundo de la creación literaria, donde aparecen escritores reconocibles a primera vista. ¿Cuántas novelas le he rechazado a Alex Oviedo? Veo que no comete los errores de antes. Se lee de un tirón, está bien escrita y se le nota más reflexivo, más reposado, con una escritura elegante y una fina ironía hasta para reírse de sí mismo. Leeré la otra por si acaso. Intuyo que se ha hecho algunas preguntas y comienza a responderlas con su escritura. Una de ellas creo que podría ser: ¿merece la pena dedicarse a esto?» Leer lo que otros escriben de uno supone una cura de humildad.

1 comentario

Trackbacks y pingbacks

Los comentarios están desactivados.