Acerca del Autor

Alex Oviedo

(Bilbao, 1968). Periodista y escritor, trabajo como responsable de prensa del Colegio Notarial del País Vasco y organizador de eventos culturales. Colaboro cada mes en el periódico municipal Bilbao dentro del suplemento cultural «Pérgola».

Mi primera obra, Hektorren agenda, se publicó en euskera en el año 2000 después de quedar finalista del premio Ciudad de Barbastro. He participado en las recopilaciones de cuentos 2.050 km. de palabras. Antología de relatos vasco-canaria (2008), Mar de pirañas (2012), En el país encantado y otras historias de amor (2013), Cuentos alrededor de Bilbao/Bilbo inguruko ipuinak (2014) y #RelatosEnredados (2017)

He publicado las novelas El unicornio azul (2005), Las hermanas Alba (2009), La agenda de Héctor (2014), Cuerpos de mujer bajo la lluvia (2016), El hacedor de titulares (2018, escrita a cuatro manos junto a la periodista Elena Sierra), y el libro de relatos El sueño de los hipopótamos (2011). Acabo de publicar, Ausentes del cielo (El Desvelo Editorial), primera historia con el inspector Vidal como protagonista.

Cuaderno de Bitácora

Un año de emociones editoriales y falsas novelas negras

En abril del pasado año El Desvelo publicaba El hacedor de titulares, una falsa novela negra, una novela periodística, una historia sobre periodismo cultural, que comenzamos a escribir la periodista Elena Sierra y yo como un juego de dos plumillas que deseaban contar su día a día y de paso plantear un particular caso de corrupción ocurrido en Euskadi. La precariedad laboral, la aparición de términos de posterior uso común —aquellos ERE que desconocíamos y que se convirtieron en acrónimos que escondían la verdad de los despidos— o la situación de la cultura en nuestro país eran algunos de los temas que pululaban en la novela. Y todo ello regado con dosis de humor, ironía y, en algunos casos, algo de sarcasmo.

Lo que tiene y le sobra a España, en palabras de Montero

Los datos, me ha dicho Montero este mediodía con un vino en la mano, esas cifras que pueden ser utilizadas en favor o en contra dependiendo de por dónde nos dé el viento o de qué vara de medir empleemos: en este caso, lo que tiene y le sobra a España. Hoy me he enterado, con todo ese revuelo sobre el Valle de los Caídos —que ya me dirás por qué es tan difícil entender que quizás un dictador como Franco no debiera tener un mausoleo, pero en fin, seguro que el PP y Ciudadanos encuentran eufemismos para aclarármelo— que España es el segundo país del mundo con mayor número de fosas comunes. Por detrás de Camboya, nada menos.

Soy un analfabeto ecocómico (o un analfabeto a secas)

En una ocasión, en el colegio, nos preguntaron qué era ser analfabeto. Y nosotros, con ese puntito repelente y sabihondo de los chavales, coreamos que cuando una persona era incapaz de leer y escribir. La maestra asintió y subrayó que por eso era necesaria la enseñanza, y más la obligatoria, porque en los países que la tenían el analfabetismo era escaso. La profesora, sin embargo, añadió otra definición. Según la ONU, una persona analfabeta era aquella que no podía ni leer ni escribir un sencillo mensaje relacionado con su vida diaria.

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