Acerca del Autor

Alex Oviedo

(Bilbao, 1968). Periodista y escritor, trabajo como responsable de prensa del Colegio Notarial del País Vasco y organizador de eventos culturales. Colaboro cada mes en el periódico municipal Bilbao dentro del suplemento cultural “Pérgola”.

Mi primera obra, Hektorren agenda, se publicó en euskera en el año 2000 después de quedar finalista del premio Ciudad de Barbastro. He participado en las recopilaciones de cuentos 2.050 km. de palabras. Antología de relatos vasco-canaria (2008), Mar de pirañas (2012), En el país encantado y otras historias de amor (2013) y Cuentos alrededor de Bilbao/Bilbo inguruko ipuinak (2014).

He publicado las novelas El unicornio azul (2005), Las hermanas Alba (2009), La agenda de Héctor (2014), Cuerpos de mujer bajo la lluvia (2016) y el libro de relatos El sueño de los hipopótamos (2011).

Cuaderno de Bitácora

Un problema de creencias

Lo que está pasando en España es un problema de creencias. De fe, religioso. El Estado, con Mariano Rajoy a la cabeza, cree que la democracia se basa en la Ley, que la Ley está por encima de todo, pero sólo plantea con la boquita pequeña que las leyes se cambian, pueden cambiarse si se llega a acuerdos. Su partido no es de los que se dediquen al diálogo, lo demostró cuando tuvo mayoría absoluta

María Teresa Castells o la defensa de la libertad

La librería donostiarra Lagun y María Teresa Castells fueron durante muchos años la muestra de que Euskadi estaba luchando contra la libertad de expresión. Lo había hecho cuando el franquismo era moneda corriente, y tanto ella como su marido —el intelectual y político socialista José Ramón Recalde— se erigían en estandartes antifranquistas. Y más tarde, cuando ETA y su entorno radical los pusieron en el centro de sus ataques. Recalde sufriría un atentado terrorista por defender sus ideas, del que saldría gravemente herido.

Qué pereza da España (y Cataluña y Euskadi)

Hace ya casi diez años el ex presidente del Gobierno Felipe González decía que era muy difícil ser vasco o español, porque uno parecía obligado a preguntarse y contestar a todas horas si lo era. Y uno, aún joven, miraba al exterior y se preguntaba cómo sería en el resto de países. Y de pronto recordaba que en Estados Unidos, cualquiera de sus ciudadanos se definían como americanos, en mayor o menor medida, coloreaban sus casas con la bandera y se se sentían orgullosos de ello. En nuestro país, en cambio, todo eran posiciones enfrentadas, o eras de derechas o de izquierdas, demócrata o populista, soberanista o constitucionalista, vasco/catalán o español, de los míos o de los otros.

Publicaciones

Colaboraciones

Photowriting

Espacio Luke

Entrevistas