Acerca del Autor

Alex Oviedo

(Bilbao, 1968). Periodista y escritor, trabajo como responsable de prensa del Colegio Notarial del País Vasco y organizador de eventos culturales. Colaboro cada mes en el periódico municipal Bilbao dentro del suplemento cultural “Pérgola”.

Mi primera obra, Hektorren agenda, se publicó en euskera en el año 2000 después de quedar finalista del premio Ciudad de Barbastro. He participado en las recopilaciones de cuentos 2.050 km. de palabras. Antología de relatos vasco-canaria (2008), Mar de pirañas (2012), En el país encantado y otras historias de amor (2013) y Cuentos alrededor de Bilbao/Bilbo inguruko ipuinak (2014).

He publicado las novelas El unicornio azul (2005), Las hermanas Alba (2009), La agenda de Héctor (2014), Cuerpos de mujer bajo la lluvia (2016) y el libro de relatos El sueño de los hipopótamos (2011).

Cuaderno de Bitácora

Dónde estábamos el día que mataron a Miguel Ángel Blanco

No creo que podamos olvidar dónde estábamos el día que asesinaron a Miguel Ángel Blanco, como tampoco qué hacíamos el 11S. Son acontecimientos que te dejan la carne de gallina, el segundo más por la espectacularidad de las imágenes, casi de película de catástrofes, el primero por lo macabro de la cuenta atrás. El 12 de julio de 1997 participamos en la manifestación que pedía la liberación del político de Ermua. Hacía un día espléndido, soleado, caluroso y en Bilbao no cabía un alfiler. Fue sin duda la mayor muestra de solidaridad vasca ante un secuestrado por ETA al que utilizaban como moneda de cambio.

Las frases hechas en la política

Escucho esta mañana una entrevista a una de las figuras más representativas del nuevo PP. Joven, resultona, con las ideas claras y el discurso aprendido: Andrea Levy. Lo más de lo más en la política de hoy. Pero admito que mis oídos se han llenado de prejuicios. No en vano una ministra ha soltado horas antes una de esas frases que sólo se les puede caer de la boca a quienes tienen el trasero bien asentado y el bolsillo cubierto: "El empleo ha venido para quedarse", ha soltado la señora sin inmutarse.

Bermudillo, el anciano del hatillo mágico

Descubrí los cómics en esa edad en la que uno busca nuevas inquietudes que satisfacer. Las mías pasaban por la cultura más que por cuestiones que hubieran sido normales en la adolescencia. Disfrutaba de la literatura, del cine, de la música clásica... Pero al cómic, lo que entonces llamábamos tebeos, sólo me acercaba a través de Mafalda, Mortadelo y Filemón y algunas viñetas que leía en las últimas páginas de la prensa

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